martes, 9 de marzo de 2021

LA INTELIGENCIA Y LA SABIDURÍA. Visión Gerencial.

 LA INTELIGENCIA Y LA SABIDURÍA 


La Inteligencia es comparada en la Biblia con la Plata y la Sabiduría con el Oro. 


Desde este paradigma la Inteligencia se traduce en Eficiencia. Mientras que la Sabiduría en Eficacia


La interrelación bidireccional de ambas, conlleva a la Efectividad. 


En este orden de ideas, la Inteligencia se cimienta en la Fe  y la Sabiduría en la Esperanza


Una persona puede ser Inteligente, pero no necesariamente sabía. 


domingo, 7 de marzo de 2021

LA FE Y LA ESPERANZA. Un Enfoque Sistémico.

             LA FE Y LA ESPERANZA 

Un Enfoque Sistémico 

Por Esp. Víctor Hugo Tineo Verutti


La Fe es como la energía que mueve a las personas para desenvolverse en el mundo circundante dentro de parámetros éticos en una ecuación de respeto y equilibrio mutuo de las partes que integran el todo. 


La Esperanza es el sendero para llegar hasta el  escenario futuro con la bendición de Dios, gracias a la energía emanada de nuestra Fe. 


Esta relación biunivoca tiene su fuente originaria intrínseca en DIOS, de quien depende el equilibrio del sistema, pues Él determina el tiempo y el espacio.

viernes, 5 de marzo de 2021

LOS VALORES SOCIALES. Más que un Cliché

              LOS VALORES SOCIALES

Más que un Cliché 

Por Esp. Víctor Hugo Tineo Verutti


1-  Los valores son el eje fundamental sobre los cuales se desarrollan y cimientan las sociedades, determinando la conducta de cada persona en su interacción con el entorno.

Por lo tanto, el cómo reaccionamos ante las variables circundantes nos autodefinen con nuestros semejantes. 


2- En consecuencia, cuando una persona roba, estafa, miente, destruye, ejerce violencia familiar, se prostituye, asesina, entre muchas otras conductas inadecuadas, simplemente está poniendo en práctica lo  aprendido y  vivido. 


3- Esta afirmación nos debe llevar inexorablemente en todo momento a actuar con nuestros semejantes con Fe y Esperanza para procurar una sociedad más moral, armónica, justa, constructiva y humanista. 


miércoles, 3 de marzo de 2021

EL EMPOWERMENT Y LA ANARQUÍA DEL PODER

 EL EMPOWERMENT Y LA ANARQUÍA DEL PODER 

Por Esp. Víctor Hugo Tineo Verutti


1- El llamado empoderamiento de las personas debe contar con la asesoría necesaria para encauzarlo hacia el crecimiento humano  en su trilogía dimensional (bio-sico-social) 


2- Adicionalmente, es necesario insertar dicho empowerment en el contexto ecológico, donde la persona interactúa sistemáticamente con la naturaleza  en una relación abierta y complementaria de equilibrio. 


3- Sin embargo, la utilización del empoderamiento como herramienta gerencial para alcanzar objetivos coyunturales sin tomar en cuenta las consideraciones ut supra mencionadas, llevaría inexorablemente a la anarquía del poder en sí mismo. Vale decir, se crea un monstruo incontenible de mil cabezas y millones de tentáculos. 



miércoles, 2 de diciembre de 2020

EL SECTOR AGRÍCOLA EN EL MARCO CONSTITUCIONAL Y EL III PLAN SOCIALISTA DE DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL


EL  SECTOR AGRÍCOLA  VENEZOLANO EN EL MARCO  CONSTITUCIONAL Y EL III PLAN SOCIALISTA DE DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL

Esp. Víctor Hugo Tineo Verutti

La Constitución de nuestro país consagra  la gestión del desarrollo agrícola por los actores productivos públicos y privados. En tal sentido, en el Título I que comprende los Principios fundamentales del referido texto, precisa en su artículo 3,  los fines esenciales del Estado, donde contempla  la promoción de la prosperidad y el bienestar del pueblo.

De este principio subyace, a todas luces,  la idea de generar las condiciones para garantizar los derechos fundamentales del pueblo, entre los que se incluye la salud, la educación y la seguridad alimentaria, a través de los recursos  naturales del territorio nacional.

En este orden de ideas concatenadas, en el Título IV del Poder Público, en su artículo 156 referente a las competencias del Poder Público Nacional señala, entre otras, las políticas de seguridad alimentaria. Así, este planteamiento plasmado en el numeral 23,  lleva implícito la utilización de los recursos agropecuarios  del país.

Igualmente, en los numerales 25 y 32 del prenombrado artículo sobre las competencias del Poder Público, contempla el diseño de políticas nacionales para la producción agrícola y la legislación en esta materia.

De lo anterior se infiere, a modo de sumario preliminar, que para brindar constitucionalmente bienestar al pueblo se requiere  consolidar la seguridad alimentaria, como elemento estratégico de la soberanía e independencia. Para lograrlo el Poder Público Nacional fomenta las condiciones mediante políticas y la legislación respectiva.

Aunado a lo anterior, en el Título VI referido al Sistema Socio Económico del Estado,   en su artículo 299, señala  su deber  de asegurar el desarrollo humano integral, a través de los actores públicos y privados para promover el desarrollo económico del país y fortalecer la soberanía económica.

Al respecto, precisa en el artículo 305, que el Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural, a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población, privilegiando y desarrollando la producción agropecuaria nacional, como parte del desarrollo económico y social de la nación.

Asimismo, el artículo 306  establece el deber del Estado de  promover la actividad agrícola y el uso óptimo de la tierra mediante la dotación de obras públicas, asistencia técnica, créditos, entre otros.

Todo lo anteriormente expuesto, deja claro la participación directa del  Estado en materia agrícola, abarcando desde su posicionamiento como factor estratégico de la soberanía alimentaria, dentro del concepto de la soberanía e independencia nacional, pasando por su deber de generar políticas y legislación en la materia, y garantizando el apoyo a este sector, pues resulta fundamental para el desarrollo económico y social del país.  

Ahora bien, el Estado como gerente se orienta por un instrumento de planificación general denominado  “III Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social”,  aprobado en abril del pasado año, y comprende el periodo  2019-2025. En dicho plan se establecen los 5 Objetivos Históricos con sus respectivos objetivos específicos para cada área, donde  se incluye el sector agrícola.

Está concebido como instrumento de lucha para la liberación del pueblo y consagrar nuestra soberanía e independencia. Comprende un primer momento histórico denominado Agenda Concreta de Acción del Plan de la Patria 2025.

Este Plan tiene  32 Objetivos Nacionales; 173 Objetivos Estratégicos;  731 Objetivos Generales. De la misma forma, también surgió la necesidad imperiosa por parte del Gobierno Nacional de direccionar los planes sectoriales y espaciales, e incrementar el nivel de detalle para la eficiencia en el trabajo y direccionamiento de la acción revolucionaria. En este sentido, se desarrollaron los objetivos específicos para cada caso, generándose un total de 1.859 Objetivos Específicos para cristalizar tales aspiraciones.

El Plan se enmarca en  5 dimensiones, una de las cuales es la Dimensión de la Democracia Económica, que incluye  11 frentes de batalla, uno de los cuales corresponde a los Motores de la Agenda, donde se ubica la actividad agrícola.

El objetivo que encierra a la soberanía alimentaria, y por ende, el sector de producción agrícola reza especificamente:

“Objetivo Histórico No. 1: Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la independencia nacional”.

Este objetivo se desglosa en los Objetivos Nacionales, entre los cuales está el referido a la alimentación del pueblo y que se vincula con el sector agrícola; a saber:

“1.4. Lograr la soberanía alimentaria para garantizar el sagrado derecho a la alimentación de nuestro pueblo”.

Este objetivo se desarrolla a través de:

“1.4.2. Acelerar la democratización del acceso de los campesinos y campesinas, productores y productoras, y de las distintas formas colectivas y empresas socialistas a los recursos necesarios para la producción (tierra, agua, riego, semillas, capital), que impulse el uso racional y sostenible de los mismos”.

En otro de los Objetivos Históricos también se contempla la actividad productiva del país:

“Objetivo Histórico II. Continuar construyendo el Socialismo Bolivariano del Siglo XXI, en Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello asegurar la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política para nuestro pueblo.

    Para materializar todo lo anterior el Gobierno pone en marcha  la llamada Agenda Económica Bolivariana, la cual es un mecanismo que promueve la construcción de un nuevo esquema económico que rompa con el rentismo petrolero, donde participan empresas socialistas y el sector privado del país con el fin de construir una nueva economía que logre atender las necesidades reales del pueblo venezolano.

          Esta Agenda comprende 15 Motores Productivos, ejes fundamentales del Plan de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica que lleva adelante el Gobierno Nacional, entre ellos:

  1. Motor Agroalimentario: Ministerio del Poder Popular para Agricultura y Tierras.

Todo  el andamiaje legal señalado busca blindar la actividad agrícola del país desde una perspectiva integral  que coadyuve en la defensa de la independencia nacional y asegure al pueblo los recursos alimentarios provenientes de este estratégico sector productivo, a través de la participación de los actores públicos y privados.

 

viernes, 4 de septiembre de 2020

REFLEXIONES SOBRE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL Y LA PRAXIS DEL MASÓN

 

REFLEXIONES SOBRE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL Y LA PRAXIS  DEL MASÓN

Esp. Víctor Hugo Tineo Verutti

 El abordaje de esta temática existencial indubitablemente nos adentra en el insondable campo de la Ética y la Moral, dentro del ámbito  filosófico.  Entonces,  resultaría conveniente delimitar  el objeto de estudio, precisando conceptualmente su alcance.

Partiendo de lo anterior,  por Responsabilidad Social se puede entender, según la definición la  Organización de Naciones Unidas (ONU), “la conciencia sobre el impacto que nuestras decisiones tendrán en la sociedad en el futuro”.  Asimismo,  desde la visión organizacional, este concepto abarca el compromiso, la obligación y el deber que poseen las personas naturales o jurídicas de contribuir de manera voluntaria para lograr una sociedad más justa y equitativa, en armonía con el ambiente.

Vista  de esta manera, la responsabilidad social  nace en la conciencia ética de los seres humanos, ya sea individual o colectivamente, bajo cualquier forma jurídica, orientando sus decisiones y acciones al logro de sus objetivos, pero teniendo como sendero  inquebrantable, el bienestar de la sociedad.

Desde esta perspectiva existencial,  resulta evidente que la responsabilidad social está impregnada de valores y principios, cobrando mayor vigencia en el transcurso del siglo XX, a pesar de las aberraciones  del poder económico y político, que en innumerables ocasiones, ponen en riesgo a la humanidad, vulnerando los más básicos derechos fundamentales, inclusive, su propia existencia. (Guerras mundiales, bloqueos, conflictos periféricos, terrorismo, etc.)

En consecuencia,  y a pesar que la responsabilidad social es un concepto normativo, en países como el nuestro, la República Bolivariana de Venezuela, en el ejercicio de una ética social humanista y revolucionaria, se está blindando su sistema jurídico para proteger y procurar la mayor suma de bienestar y  felicidad del pueblo. De hecho, apenas se apertura para su lectura  la Constitución de 1999, encontramos en sus artículos 2 y 3, los principios fundamentales que debe observar el Estado en procura de asegurar el bienestar de la nación. Esta inaplazable y sistemática aspiración se busca  a través del respeto a los Derechos Humanos (Título III), con una sana determinación de la Función Pública (Título IV)  y consolidado por medio del régimen socioeconómico y la función del Estado en la economía (Título VI).                                                                                        

 A todas luces, la responsabilidad social debe ser un elemento existencial  innato en  toda persona que sea respetuosa de la vida  y que busque la armonía con el medio ambiente y la sincronía con el universo, pues el ser humano es 100% naturaleza.  O sea, es  la responsabilidad que tiene cada persona en su praxis diaria,  tanto personal como profesional,  frente a la sociedad que lo circunda en lo mediato e inmediato. Esta concepción va más allá de profesiones, ámbitos de acción (público-privado), grados académicos, sexo, ocupaciones o inclinaciones religiosas.

En yuxtaposición y en relación transversal sistémica,  se presenta  el rol del Masón.  En efecto, el quehacer de la Masonería está  basado en sus principios fundamentales como son la libertad, la igualdad y la fraternidad, y acompañados de los valores como la justicia social, el respeto irrestricto de los derechos humanos y sociales, de la mujer, la tolerancia, la diversidad, el respeto de los pueblos, el medio ambiente, el laicismo, la participación y la democracia.

Es pues, responsabilidad del masón virtuoso, practicar su capacidad inquebrantable de realizar el bien en su más amplio sentido y el cumplimiento de sus deberes para con la familia y la sociedad, sin ningún tipo de mezquindad ni discriminación, en procura de un orden más humanista,  justo y equitativo, desarrollando su calidad moral  como ser pensante y transformador, en consonancia con su bagaje educativo. Es su responsabilidad ineludible  como Mazón frente a la colectividad, pues su inobservancia contradice su razón de pertenecer a la masonería, la cual se erige en defensora del progreso de la humanidad, estableciendo lazos indisolubles de fraternidad entre las personas.

Por lo tanto, la responsabilidad social del Mazón podría considerarse sistémicamente como una cualidad y un valor insondable del Mazón, quien debe ser  capaz de auto-comprometerse y actuar de forma correcta de acuerdo a los principios y valores que rigen la masonería, dando ejemplo resplandeciente de  su accionar ético, intelectual y espiritual  frente a la sociedad en su conjunto, mediante  la creación de respuestas cónsonas, constructivas y retro-alimentadoras de la realidad circundante, para propender a un mundo de justicia e igualdad de los derechos fundamentales que  garanticen  la mayor suma de felicidad.

En resumen, el Mazón puede lograr profundizar su evolución personal con el  ejercicio de la Responsabilidad Social, como parte inherente a su misma existencia, lo cual permitirá afinar su empatía comunitaria para lograr motorizar  la sinergia social necesaria orientada al bienestar social, pues no se trata de una dádiva, sino de la  propia existencia de la sociedad, dentro del orden natural y universal.

miércoles, 22 de julio de 2020

RESILIENCIA GERENCIAL



RESILIENCIA   GERENCIAL
Esp. Víctor Hugo Tineo Verutti

La situación en el ámbito mundial producto de la pandemia generada por el COVID 19, ha dejado al descubierto la fragilidad de las estructuras del Estado y la sociedad para responder a la velocidad exponencial de los contagios y los decesos. 
            A pesar de los múltiples esfuerzos adelantados por OMS, la OPS, laboratorios públicos y privados, universidades, entre otros, las consecuencias nefastas de la pandemia del Corona Virus se ha evidenciado en la caída de las economías del mundo. 
            Los índices de desempleo han llegado a niveles desconcertantes, afectando el bienestar y la salud de las personas, en un mundo inmerso en un aberrante y perverso capitalismo que consume lacerantemente, día a día, hasta la última gota de humanismo, y deja al descubierto la vulnerabilidad de la sociedad. 
            Es noticia diaria en los medios de comunicación el cierre de empresas, comercios, oficinas, y todo tipo de actividades que brindaban oportunidades de empleo y subsistencia a obreros, técnicos y profesionales. Ante este panorama sombrío, el ser humano como agente transformador, reacciona buscando adaptarse a la nueva realidad para lograr sobrevivir.       
Esta adaptación es muy propia de los seres humanos concebidos como sistemas abiertos que reaccionan para equilibrar el balance de todos sus procesos.  Entendiendo que los seres humanos son gregarios, esta búsqueda de nuevas respuestas de adaptación ambiental, se llevan a la praxis en el entorno gerencial en procura de sobrellevar la gestión y lograr el cumplimiento de objetivos precisos. Para la Sicología, esta respuesta de la persona ante los cambios impetuosos recibe la denominación de resiliencia. 
            Ahora bien, si las organizaciones son el resultado de la sumatoria de todas sus competencias por efecto de la sinergia, entonces cada acción transformadora del corpus institucional es una respuesta de adaptación a la nueva realidad circundante en los diferentes ambientes, resultado de la iniciativa de hombres y mujeres que externalizan su innata capacidad de adaptación individual y colectiva, dando como resultado la resiliencia gerencial en tiempo de crisis. 
            En analogía, el cuerpo humano activa su proceso de homeostasis frente a cambios internos para regular el sistema. De la misma manera, la resiliencia gerencial busca mantener el equilibrio organizacional  en procura de la  sobrevivencia de todo el sistema. Y así ha sido  a lo largo de toda la vida de los seres humanos como parte integrante de la madre naturaleza. 
            En consecuencia, la revolución adaptativa del ser humano es indiscutiblemente producto de su propia carga biológica, de su fuerza creadora e ímpetu transformador, lo cual puede orientar para mejorar su calidad de vida en un mundo de paz, complementariedad, interdependencia  y humanismo o seguir los senderos del extremismo destructor del mundo individualista y materializado que amenaza indefectiblemente contra su propia existencia como especie.

lunes, 6 de enero de 2020

REVOLUCIÓN: CAMBIO PERMANENTE

Revolución: Cambio Permanente 

By Esp. Víctor Hugo Tineo Verutti 

   En sentido muy amplio cuando se habla de Revolución se refiere a procesos que replantean los modos de pensar y hacer en el ser humano. 

   Más allá de considerar o evaluar si son positivos para la humanidad, las revoluciones en cualesquiera de sus formas, siempre suponen un antes y un después que se va consolidando con el transcurrir del tiempo. 

   Las personas que forman y han formado  parte de procesos revolucionarios están sujetas a la reacción del medio circundante, sobre todo si se altera el status quo imperante en una determinada área que pudiese ser en la economía, la política, en lo social, en lo tecnológico,en la salud, entre otras. 

   Estas fuerzas imperantes pueden retardar, desvirtuar, anular, castigar, o neutralizar las transformaciones que se originan en un proceso revolucionario, pero a la larga, los nuevos elementos propuestos comienzan a ser manejados por los diferentes sectores buscando su aprovechamiento o beneficio. 

   En este orden de ideas, se infiere que un revolucionario no debería ser un moralista político, ni económico, ni social y mucho menos cultural. Asimismo, un revolucionario no debería ser un dogmático enmarcado en ideas rígidas y extemporáneas que no resistan un análisis temporal y además no puede ser alguien que sea dueño de una verdad absoluta y permanente.

 Recordemos que la Historia de la Humanidad es prolija en innumerables ejemplos de procesos revolucionarios evolutivos e involutivos en las que  han sido parte y actores las naciones de nuestro planeta. Cada proceso significó transformaciones, unas muy operativas y otras más profundas porque llegaron y se internalizaron en el ser social. 

 En el último caso, los procesos revolucionarios lograron traspasar y trascender la esfera de lo inmediato para posicionarse en el mediano  y largo plazo. Pero como procesos, no como personas. Vale decir, se transmiten ideas que deben ir amoldándose y desdoblándose a las nuevas circunstancias para lograr las transformaciones en la forma de pensar y, por consiguiente, actuar. 

  En definitiva, la revolución es un cambio permanente que ha existido en la sociedad y los revolucionarios son sus instrumentos e impulsores  en la medida que logren avanzar a su ritmo. De lo contrario, son simples agentes de cambios superfluos y maleable a sus propios intereses de grupo o individuales. 

   

sábado, 1 de septiembre de 2018

LA GERENCIA Y LA METAMORFOSIS AMBIENTAL



LA  GERENCIA Y LA METAMORFOSIS AMBIENTAL

By Esp. Víctor Hugo Tineo Verutti 

   Los inicios del siglo actual auguraban un mundo complejo, interdependiente, muy dinámico y  con mucha fluidez órgano- funcional.

   Los acontecimientos de los dieciocho años transcurridos a la fecha, han afirmado y reafirmado el referido supuesto. No obstante,  todavía en algunos países  persiste cierta rigidez para abordar los fenómenos socio-econo-políticos desde una perspectiva amplia para su  abordaje transdisciplinario.

   En este contexto, los enfoques gerenciales sistemáticos actúan a modo de auto adecuación a los hechos y realidades que trascienden las fronteras temporales y físicas.

   Visto desde esta perspectiva, el fenómeno cambiante objeto de estudio puede  explanarse para utilizar dichos  insumos informativos y redifinir las estrategias dentro del contexto transdisciplinario pero con flexibilidad interparadigmática.

   En este caso, se cumpliría aquel refrán que dice: " El Camaleón cambia de colores según la ocasión".  En otras palabras, la metamorfosis gerencial que conduce a nuevos paradigmas sin deslindar se en su totalidad de la génesis originaria. 

sábado, 30 de diciembre de 2017

LA REVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO BOLIVARIANO, SOCIALISTA Y HUMANISTA
Por Esp.Víctor Hugo Tineo Verutti

 El concepto de Revolución lleva de manera muy intrínseca la determinante del cambio como elemento indispensable para adaptarse a los constantes y variables desafíos del entorno.
 En efecto, el ser humano es por esencia cambio y dinamismo frente a un mundo avasallante marcado por  las diferentes fuerzas que movilizan las  relaciones mundiales.
 Ante ese escenario los actores políticos toman posiciones para dar respuesta a ese dinamismo, a través de modelos gubernamentales basados en sus ideales.
 En algunos casos toman un matiz personalista, adherido a la figura del líder, mientras que en otros se basa en un conjunto de ideas estructuradas en torno a una forma de hacer las cosas.
 El último caso es precisamente el que se ajusta más al caso venezolano. Recordemos que el Comandante Hugo Chávez se definía acertadamente como Revolucionario, perpetuando el modelo socialista, bolivariano y humanista más allá de su persona como líder.
 Así, dio una gran lección a quienes creían que el proyecto de modelo sucumbiría con su desaparición física. Al contrario,  se ha ido perfeccionando en manos de su discípulo Nicolás Maduro Moros, Presidente Constitucional de la República, quien ha enfrentado con mucha entereza, disciplina, ponderación, armonía y humildad los insondables retos que azotan al país, promovidos por factores de la extrema derecha, vinculados con las fuerzas económicas imperialistas.
 El Presidente Maduro ha tomado decisiones que han conducido a la convocatoria des varios procesos electorales, obteniendo victoria tras victoria y alcanzando el voto favorable de millones de compatriotas.
 De hecho, se podría afirmar, sin temor a dudas, que el “alumno supero al maestro”, pues continuó adaptando el proyecto de modelo revolucionario a las necesidades del país, protegiendo el legado humanista y captando más votos en cada proceso electoral.
 Es un deber  impostergable reconocer el mérito a quien lo merece y no menospreciar a quien lucha por proteger la soberanía de la Patria del Libertador  Simón Bolívar y clama por hacer más eficiente y eficaz al Estado para atender las necesidades del Pueblo. Todos estamos en el deber cívico de apoyar a nuestro país. 

domingo, 12 de julio de 2015

GERENCIA, EDUCACIÓN Y ESPIRITUALIDAD. Parte 1 Por Esp. Víctor Hugo Tineo Verutti



GERENCIA,  EDUCACIÓN Y  ESPIRITUALIDAD. 
Parte 1
Por Esp. Víctor Hugo Tineo Verutti

Hablar de la gerencia y los modelos gerenciales es un tema insondable en bibliografía y con una doctrina amplia en términos paradigmáticos. No obstante, es imperativo para el caso venezolano,  a mi juicio,  resaltar dos variables  de esta trilogía que ejercen una causalidad poco productiva y positiva en el quehacer del gerente.
 En efecto,  no es suficiente tener un título universitario para tomar las riendas de una organización. Hay que ir más allá.  Dicha educación debe ser de calidad,  tanto cualitativa  como cuantitativamente, pues la teoría es la base de la experiencia en una relación sistemáticamente rotativa.
          Entendiendo esta relación bidireccional,  prosigue determinar el enfoque gerencial a seguir para una determinada organización, sea pública o privada. En este aspecto,  el abanico es amplio y puede realizarse una aplicación combinada de acuerdo al ambiente circundante y sus respectivas variables.
         En este orden de ideas,  es menester incluir una variable que,  a todas luces, enriquece el quehacer y el ingenio humano. Me refiero a su componente espiritual.  En este  aspecto,  no debe confundirse con ideologías políticas ni falsas aproximaciones religiosas.
         El elemento espiritual debería estar confirmado por  valores universales básicos de convivencia civilizada, donde cada dimensión del ser biosicosocial esté en armonía con sus ambientes respectivos, a los efectos de procurar la mayor suma de felicidad individual y, por supuesto, colectiva, porque el ser humano es eminentemente social y gregario.  
          Desde esta visión tridimensional pareciera que la gestión del gerente podría ser más exitosa, pues conjuga sistemáticamente la energía humana para aplicarla  a las múltiples situaciones organizacionales diarias permitiendo avanzar en los retos que derivan tanto del ambiente interno como externo y que son elementos intrínsecos a su cultura organizativa, cuyos resultados buscarían la mayor aproximación posible a un acuerdo ganar-ganar.  
         En consecuencia,  a nuestras organizaciones bien podría hacerle una dosis de gerencia basada en racionalidad,  calidad educativa y fortaleza espiritual, donde cada persona ocupe su lugar en el engranaje laboral y social, en un marco de respeto mutuo, donde impere el civismo, y con sentido del bien colectivo,  pues el prójimo somos todos.

miércoles, 24 de junio de 2015

PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE.

PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE EN VENEZUELA
By ESP. VÍCTOR HUGO TINEO VERUTTI

Al abordar el fenómeno de la situación de calle, como una realidad que abarca a todo el mundo, es importante diferenciar sus posibles causas para entender sus consecuencias y el método de abordaje.

En el caso concreto de Venezuela, esta triste realidad ha venido sufriendo una paulatina transición que nos permite enmarcarlo en dos posibles  causales interrrelacionadas, a saber: la pobreza extrema; y, las adicciones a sustancias o drogas ilícitas o lícitas.

En la primera génesis, la problemática de personas en situación de calle abarca muchos años de la Historia Contemporánea de Venezuela; período donde las medidas aplicadas eran de carácter represivo contra aquellas personas que vivían al margen total del Estado y, por ende, de la sociedad. En este sentido, sus carencias de los bienes elementales de subsistencia y el goce de los derechos humanos más elementales, los hacía" indignos" de esa sociedad y, en consecuencia, eran un estorbo para el Gobierno. La solución empleada: la privación de libertad.

En la segunda génesis,  la problemática adopta un nuevo rumbo causativo, pues el Gobierno, bajo una nueva concepción ideológica, va en rescate de este grupo vulnerable de personas y busca brindarle su protección. No obstante, pese al gran esfuerzo desplegado por el Gobierno del Comandante Presidente Hugo Chávez, bajo los paradigmas de la Revolución Bolivariano y Socialista, a través de la creación de la Fundación Misión Negra Hipólita,  el fenómeno persistió evolucionando sistemáticamente adicionando una variable que redimensiona el problema a un plano más amplio y complejo.

En efecto, el abordaje de la problemática como una consecuencia de la pobreza extrema, se complica aún más, cuando las personas caen en situación de calle como resultado directo del consumo y la adicción a las drogas. Este planteamiento, claro para un reducido número de Profesionales de esa Misión y de otros especialistas en Venezuela, implicó, desde principios del año 2014, emrrumbar las herramientas metodológicas y los recursos del Estado para afrontar este nuevo reto y, paralelamente, concienciar a los diversos actores sociales y políticos; tarea titánica que aún está en proceso.

Como producto de ese esfuerzo, el día 22 de junio, el Presidente de la Misión Negra Hipólita, Abg. y Diputado Walter Gavidia, conjuntamente con su Equipo Directivo, hace entrega a la Procuradoría General de la República, en acto público y oficial, el Proyecto de Ley de Protección Social de Personas en Situación de Calle, el cual contó con la extraordinaria conducción del abogado constitucionalista Dr. Hermann Escarrá y la Dra. María O. Matos.

Con este instrumento jurídico, se pretende abordar la problemática desde otro plano más amplio que le permita al Estado  proteger a este grupo de personas altamente vulnerables y excluídos, por medio de normas legales con fundamentación constitucional para bridarles la atención integral necesaria para su reinserción en la sociedad como seres biosicosociales productivos. A su vez, implica el concurso y el compromiso de profesionales de diversas disciplinas.

A partir de esa fecha, queda en manos de nuestro Gobierno Revolucionario, encabezado por el ciudadano Presidente  de la República, Nicolás Maduro Moros, a través de los respectivos Poderes, perfeccionar el instrumento y  darle su aprobación, para lograr el salto cuali-cuantitativo que supone esta delicada problemática, que, sin duda alguna, es un asunto de Estado, por sus serías, irreversibles e insondables consecuencias. Seguramente le dará su visto bueno, pues es un hombre de alta sensibilidad humanista, preocupado por los problemas sociales del país.

domingo, 23 de marzo de 2014

LA RESISTENCIA AL CAMBIO EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Por Esp. Víctor Hugo Tineo Verutti



LA RESISTENCIA AL CAMBIO EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
Por Esp. Víctor Hugo Tineo Verutti

Para abordar este tema, primero corresponder definir “el cambio”.  Para  nuestros efectos, denota pasar de un estado de cosas a otro; es un proceso de transición que implica aceptar otro u otros paradigmas para abordar una situación, ya sea laboral, espiritual, familiar, social, ideológica, entre otras. En otras palabras, supone un antes y un después.

En este sentido, el cambio en la administración pública supone, en muchos casos, pasar de una gerencia densamente burocrática y disfuncional, a una gerencia estratégica, apegada a los paradigmas más cercanos a la esencia científica, debidamente probada por las disciplinas o ciencias correspondientes.

No obstante, muchos trabajadores, empleados, obreros o funcionarios se resisten al cambio, pues se sienten bien en su zona de confort laboral, aunque dicha situación implique malgastar los recursos del Estado o no prestar el servicio a la Nación.

Muchas pueden ser las causas a esta resistencia, pero la más certera se refiere a la falta de educación y formación adecuada. En efecto, un analista administrativo, un obrero, una secretaria, pueden estar muy identificados con el Gobierno de turno que les facilitó el empleo, pero si sus competencias no están acorde con el cargo que desempeñan, seguramente prestarán un servicio a la ciudadanía muy mediocre y no estarán aportando nada positivo a  ese Gobierno que les dio una oportunidad para el crecimiento como seres biosicosociales.

Precisamente cuando se pretenden hacer cambios en este tipo de instituciones, la primera reacción es la adversidad, la negación y la descalificación, como mecanismos psicológicos de defensa muy primitivos. Desde ese momento comienza la resistencia al nuevo paradigma. Sin embargo, no todo el personal reacciona de esa manera, pues existen quienes si están ganados para avanzar en su desarrollo técnico, profesional, espiritual y personal, entre otros, con quienes guían ese cambio.

Lamentablemente, quienes se oponen entorpecen el progreso y la reoxigenación de las organizaciones públicas, perdiéndose de esta manera un tiempo valioso e irrecuperable en el logro de los objetivos estratégicos.