miércoles, 21 de marzo de 2012

ENFOQUE  SISTÉMICO  SOCIO-SITUACIONAL

Para el investigador Víctor H. Tineo Verutti, la teoría de la organización ha venido transitando su camino existencial de la mano de la teoría Administrativa. Producto de esta simultaneidad teorico-práctica, tienden a confundirse, pues comparten un objeto de estudio común: la organización. Este fino límite pasa muchas veces desapercibido, sobre todo si se estudia la evolución de la Teoría Administrativa. En consecuencia,  se deberá dar un salto doctrinal que permita sentar una base teórica propia, independiente de la Teoría de la Administración, pero reconociendo la interrelación e interdependencia del objeto de estudio, aunque distanciándose en lo referente al objetivo que persigue. En otras palabras, no se preocupará por cómo se alcanza el logro organizacional, sino el por qué de su existencia y direccionalidad. 

En este orden de ideas, luce conveniente dar ese salto cualitativo, ya que el  avance de las sociedades, producto del desarrollo de las tecnologías, la comunicación en masa, la mundialización de las economías, la dinámica migratoria, y la globalización, demanda como imperativo categórico, un  proceso de transformación organizacional,  cuya génesis descanse en  un cambio cultural que incorpore valores orientados por la racionalidad técnica, la calidad integral, el desarrollo de procesos de decisión-elección participativa,  la ética ciudadana, la creación del conocimiento con contenido y responsabilidad social; todos ellos en franca dinámica de ajuste con el micro y macro ambiente circundante.

Vista la organización desde esta perspectiva dinámica y sistémica, pero de contenido social, se puede explicar con mayor precisión los aspectos básicos de la organización actual, su génesis, desarrollo, adaptación, su capacidad de respuesta y retroequilibrio órgano-funcional.


jueves, 1 de marzo de 2012

DETALLES DE UNA CENA PROTOCOLAR EN EL PALACIO DE BUCKINGHAM


DETALLES DE UNA CENA PROTOCOLAR EN EL PALACIO DE BUCKINGHAM
ANFITRIONA: LA REINA

Poco antes de que comience un banquete oficial, esa mismo día, la Reina inspecciona por última vez la gran mesa(s). Una vez que la lista de invitados, que incluye, entre otros,  a miembros de la Familia Real y del Gobierno, al primado anglicano, el Gobernador del Banco de Inglaterra y los líderes de los principales partidos políticos, recibe la aprobación de la soberana se procede a remitirlas. Las invitaciones se envían, con unas seis (6) semanas de antelación.
 Y a partir de ese momento comienza el proceso. La antelación es fundamental, pues  hay más de un millar de copas de fino cristal por pulir, 170 servilletas de lino por doblar y más de 20 arreglos florales por preparar. El menú, escrito en francés, la lengua clásica de la gastronomía, consiste normalmente de cuatro (4)  platos, pescado, carne, postre y fruta, aunque hay dietas especiales para vegetarianos.
La mesa comienza montarse dos (2) días antes del banquete. Es un trabajo muy detallista, pues  hay que mantener las distancias reglamentarias entre cada invitado y colocar todo el servicio, que ocupa un espacio de 45 centímetros de un extremo a otro. Por ejemplo, cada asistente cuenta con seis (6) copas, para el agua, el vino -blanco y tinto-, el oporto, una quinta para brindar y otra para el postre: en total 1.014 copas que fueron fabricadas para la coronación de la reina, en 1953. La silla de cada invitado debe  silla estar ubicada a 68,58 centímetros de la mesa.
El personal del Palacio limpia y pule el millar de copas del más fino cristal, la vajilla de porcelana de Sèvres y la cubertería de plata hasta completar unas 5.000 piezas, incluida una colección de candelabros, cuya altura variable indica el estatus del comensal.
 Los banquetes de Estado requieren unos preparativos de hasta seis (6) meses de antelación, aunque la mise en place se ejecuta en dos (2) días.
El banquete es servido por un equipo de 100 hombres coordinados por el mayordomo de Palacio. Los lacayos, con sus trajes rojos y dorados, entregan la comida a los pajes que, vestidos con su uniforme azul oscuro, sirven a los invitados. Una suerte de semáforo ayuda a la perfecta sincronización de esa operación: una luz azul significa permanecer a la espera, una ámbar señala el momento de servir la comida que ha preparado un equipo de 20 chefs.
A  estos detalles y muchísimos otros  se le denomina Protocolo y Etiqueta Social de Mesa.